16 de octubre de 2017

"Me aburro leyendo a mujeres..."


Hay muchos hombres buenos que no leen a mujeres. Sin maldad. Ni ven películas dirigidas por ellas. Sin la más mínima maldad. Son excelentes hombres buenos. Y llevan ya tantos años acostumbrados a palabras masculinas, horizontes masculinos, universos masculinos que no nos/las entienden. Años y siglos de mirar las mismas cosas por los mismos resquicios provocan miles, millones de buenos, excelentes hombres buenos. Sin maldad.
Gema Conde, poeta,  me escucha. Escribe esto y me lo regala. Por supuesto, con maldad. Y yo, con cierto pudor y con infinita bondad - ¡quién lo duda!- lo comparto con ustedes como un regalo especial en este "Día de las Escritoras".

Por Gema Conde, poeta

10 de octubre de 2017

11 de octubre: Día Internacional de la Niña



El 19 de Diciembre de 2011 se aprobó la Resolución 66/170 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la cual se proclamaba el 11 de Octubre como el Día Internacional de la Niña para reconocer los derechos de millones de niñas en el mundo. En ella se denuncia la idea de que por el simple hecho de haber nacido como mujeres, estas no tienen los mismos privilegios que los varones.
Actualmente, vivimos en una sociedad en la cual todos no tenemos las mismas ventajas desde que nacemos por diversas razones como nuestra nacionalidad, país de origen, etnia, escala social de nuestra familia etc. Y entre esta larga lista de motivos se incluye uno de los más impactantes y crueles: haber nacido con el sexo femenino. Por ello, a las niñas no se les ha dado la posibilidad de poder hacer las mismas cosas que a los niños, que han tenido el "privilegio" de poder recibir una educación. En naciones africanas y asiáticas, a las niñas no se les tiene permitido ser escolarizadas y ni siquiera se les da la posibilidad de que aprendan a leer o escribir, con el objeto de que continúen llevando una vida como las que sus madres y abuelas han vivido, ya sea por motivos ideológicos o religiosos. En muchos países de Asia, África o América, las menores de 15 años son obligadas a contraer el matrimonio con hombres con una gran diferencia de edad, siendo obligadas a dejar de ser niñas y a vivir una vida de abusos y maltratos por parte de su cónyuge. Según estudios de Save the Children, se calcula que para finales de esta década, 142 millones de niñas en el mundo serán forzadas a casarse. Además de lo anteriormente mencionado, también son empujadas para ser tratadas como esclavas sexuales; así 1,6 millones de niñas de entre 15 y 19 años son violadas y tienen que sufrir un un embarazo prematuro. Como dato impresionante, la maternidad infantil es la segunda causa principal de la muerte de adolescentes en países tercermundistas debido a problemas durante el parto y cada año 2,6 millones de niñas dan a luz a una temprana edad.
Vivimos en un mundo donde las mujeres son maltratadas desde su nacimiento; son maltratadas por ser lo que son, mujeres. Luchemos para conseguir erradicar esa lacra social y alcanzar la igualdad real en todos los países del mundo, empezando porque cada niña viva su vida como lo que es, una niña.


Luis Gutiérrez-Ravé Estrada, colaborador del grupo Aequitas25

9 de octubre de 2017

El Despatarre

Está ahí, puedes verlo y no darte cuenta; incluso peor, ser consciente y no hacer nada al respecto. Un tema del que pocos hablan y la mayoría prefiere la incomodidad a intentar ponerle fin. Todo se resume a una simple pregunta. ¿Nunca has tenido la sensación de ir apretujad@, en un transporte público, porque la persona de al lado tenía las piernas demasiado abiertas?

Me imagino a las chicas, después de haber leído esta pregunta: “Si, muchísimas veces” o “A mí nunca pero sí que lo he visto”. Por otra parte me imagino a los chicos, “Nunca me pasó” o “Si me paso, tampoco me molestó”. Bien, en lo primero que deberíamos pararnos a pensar es, ¿Por qué?, ¿Por qué lo evitamos, lo ignoramos, y lo permitimos? Hablamos de educación, dejar de pensar un momento en nosotros mismos y mirar a nuestro alrededor.

De pequeña, siempre me enseñaron que “hay que ser una señorita”, siempre ser la más correcta y formal; sin embargo, nunca escuché a alguien decirle a un chico “tienes que ser un señorito”. Hablando con mi madre sobre este asunto, le hice la misma pregunta que os hice anteriormente, y su respuesta fue: “Bueno, es normal que se sienten así, porque si cruzan las piernas pueden hacerse daño en sus partes”. Con esto me gustaría destacar lo importante que es la educación igualitaria. El calor y la incomodidad de llevar las piernas cruzadas es igual para todos; no obstante a las chicas nos enseñan que eso es lo correcto, por educación, dejando que ellos puedan hacer lo que les plazca.

A esta forma de ir sentado se la conoce como Manspreading en inglés (el despatarre para nosotros). Este hecho tan normalizado, no es más que otro reflejo machista de la sociedad en la que vivimos pues, sin darnos cuenta, o en el peor de los casos, dándonos cuenta, nos da igual permitirlo.

Después de ser totalmente consciente de todo esto, no permitiré (por lo menos yo), que alguien se adueñe de mi espacio vital y, a vosotros, chicos, simplemente por respeto, os digo que estaría bien que empezarais a pensar en la persona que tenéis al lado.

Paula Pérez Riquelme, colaboradora del grupo Aequitas25

7 de octubre de 2017

Tenemos que hablar

Tenemos que hablar.

No, no es una ruptura. O puede que sí. Quizás no. Al menos, no del tipo que se suele relacionar con la famosa frase. Y sí, me refiero a la cuestión catalana, tema estrella de conversación y en los medios de comunicación desde hace, en mi opinión, demasiado tiempo.

No es un tema particularmente divertido, pero hay momentos en los que hace falta reír para no llorar. Porque el hecho de que unos políticos, oficio caracterizado por la palabra ya en tiempos de Sócrates, se escondan detrás del pueblo y las fuerzas de seguridad es una vergüenza y es inadmisible.

Si algo intentan enseñar en las escuelas (en las de ahora, pues las de antes deferían un poco al respecto) es que liarse a puñetazo limpio no conduce a nada. La violencia solo genera violencia, en un bucle, interminable. Sin embargo, entre todos los animales, el ser humano es el único que ha desarrollado un lenguaje lo suficientemente complejo como para solucionar los conflictos sin llegar a las manos.

Aprovechémoslo.



Hablemos (o Parlem, en catalán). Eso mismo defendía una manifestación convocada ayer, 7 de octubre delante de los ayuntamientos de toda España. Todas vestidas de blanco, sin banderas, armadas solo con manos pintadas de blanco y carteles de “hablemos, parlem”, desde docenas hasta miles de personas, dependiendo del municipio, y de gran diversidad de ideologías abogaban por el diálogo, al grito de “¡menos banderas y más hablar!”.

No representaban a nadie, ni nadie las representaba. Partidos políticos y sindicatos estaban intencionadamente excluidos de esta reunión. Gente corriente convocada por gente corriente a través de redes sociales. Ni colores, ni banderas. Estaba claro. Sin embargo, al menos en Sevilla, acabaron mostrándose las banderas. No se sabe muy bien quién los convocó, aunque, tanto los de una posición como otra, aparecieron en el Ayuntamiento.

Personalmente, como persona de blanco, me dejó muy mal sabor de boca. Muchos de sus cánticos se asemejaban a los nuestros, no defendíamos actuaciones tan diferentes. Pese a que fue un “enfrentamiento” pacífico, no era lo que habíamos venido a hacer. Intentamos hablar con ellos para que dejaran las banderas, al menos por un día, y se unieran a nosotros, pero los resultados fueron bastante lamentables. Lo que más me preocupa es que si un lado neutral, si bien no profesional, falló al intentar convencer a un pequeño grupo de personas de tan solo bajar las banderas, se presentan “muy negras” las negociaciones entre políticos.

Aun así, no nos podemos permitir el lujo de encontrar otra solución, pues, aunque a primera vista pueda parecer excesivo, esto podría conducirnos a otra guerra civil. Es seguramente una exageración y sinceramente, por el bien de todos, espero que lo sea. No somos iguales, nunca lo hemos sido, ni espero que jamás lo seamos. Ahora más que nunca debemos dialogar, abrir la mente a otros pensamientos e ideologías y permanecer optimistas frente a una adversidad que habíamos subestimado.

Judit Fernández Roca, colaboradora del grupo Aequitas 25


5 de octubre de 2017

Mujeres junto a mujeres

"La unión hace la fuerza."

Cuando camino sola por Sevilla dándole vueltas al último libro que me he leído, a un comentario de un profesor, a la riña que me va a dar mi madre porque se me ha olvidado hacer la cama... a menudo me cruzo con personas que, como yo, acuden a la ciudad por un poco de aire fresco (vaya ironía), o a hacer unas compras, o lo que sea. A menudo, esas personas son mujeres.

Desde hace un tiempo, y, si soy sincera, no sé por qué, cuando veo a una mujer se me pasa por la mente una frase: "cuando luchas, también lo haces por ella". Este hecho me frustra, porque me gusta entender las causas de mis acciones, pero a la vez hace que aparezca en mí una sensación extraña, como una gran responsabilidad; no de las que te ahogan, sino de las que te hacen sentirte importante.

A lo largo de nuestra vida, a las mujeres se nos enseña que la mayoría de las demás mujeres son enemigas. Desde que somos pequeñas y a medida que vamos creciendo, nos enseñan a tener envidia porque otras reciben más atención, rechazo hacia las que se comportan de forma diferente a nosotras. Hay algunas que generan una gran desaprobación hacia las mujeres que cumplen el rol de género de mujer impuesto por la sociedad (se maquilla, le gusta el rosa, es cursi a más no poder); pero también existe lo contrario: mujeres que repudian a chicas que visten "como machos" o "no se cuidan porque no van maquilladas".

La Historia nos ha enseñado que si la unión hace la fuerza, divide y vencerás.
Nuestra sociedad patriarcal ha jugado bien sus cartas para conseguir que las mujeres no nos hayamos podido mover antes: ha dividido a las mujeres. Nos han dividido.
Tú, mujer que lees esto, has criticado e incluso insultado alguna vez en nuestra vida a otra mujer por su físico, sus gustos, decisiones, forma de expresarse, al igual que yo. Hemos juzgado sin pensar en si lo hacíamos por nosotras mismas y desde nuestra visión del mundo, o influenciadas por la sociedad.

La sororidad consiste en un sentimiento de unión y alianza entre mujeres. En una situación de machismo, tenemos la responsabilidad de ayudar a nuestras compañeras, sea escuchándolas, defendiéndolas o dándoles voz. La sororidad hace que cuando te proclames feminista, seas consciente de que vas a luchar por los derechos de tu madre, tu tía, tu mejor amiga, tu maestra de Lengua. Pero también por los de esa mujer que tiene un cargo político importante (aunque no opinéis igual);`por esa autora que tuvo que usar un seudónimo con nombre de hombre para poder publicar su libro (para que no ocurra de nuevo); esa chica que no conoces y que acaba de decirle a sus padres que es una chica y no un chico, que la traten en femenino (porque tiene el derecho de ser ella misma); esa niña que corre tirando del brazo a su hermano para que se asome junto a ella a un escaparate a ver un juguete (porque ella debería crecer sin comentarios sobre con qué o con quién jugar).

Y también luchas por ti, por supuesto.

Con esto no quiero decir que a partir de ahora tengamos que estar de acuerdo con absolutamente todo lo que diga la chica que tienes al lado, pero sí hay que saber que existe una base que trata sobre el respeto de las diferencias de opinión pero siempre partiendo de la idea de que todas las mujeres somos válidas.

Conchi Tabares Fernández, colaboradora del grupo Aequitas25



25 de septiembre de 2017

Aclarando conceptos

¿Qué es el feminismo? Dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul...

No, no somos poetas del siglo XIX, somos dos chicas que pretenden aclarar de una vez por todas términos que hoy día se utilizan libremente en la mayoría de los casos sin ser conscientes del significado.

La lucha feminista tiene como objetivo la LIBERACIÓN de la mujer de la presión social que lleva sobre sus hombros, lo que da como resultado la IGUALDAD entre hombres y mujeres. Para ello, debemos reivindicar los derechos que a lo largo de la historia la sociedad patriarcal nos ha prohibido por nuestro género. El término no podría ser más simple e intuitivo de entender, pero, viviendo en este tipo de sociedad, es normal que aparezcan malentendidos o se quieran crear nuevos términos con tal de no usar la palabra feminismo.

El feminismo molesta, estorba, sobra porque interrumpe y rompe esquemas. Una y otra vez. Hay que apartarlo porque no beneficia a los de arriba, y es entonces cuando aparecen términos tipo “antimachismo”.

Además, el feminismo es peligroso. Los movimientos nuevos crean rechazo por el simple hecho de ser nuevos, pero a veces también crean curiosidad. Al Estado le cuesta mucho que los ciudadanos perdamos la curiosidad y las ganas; por lo tanto el hecho de que una persona (especialmente una mujer) se informe y acabe uniéndose al movimiento, puede significar la diferencia entre seguir con el control o que éste se tambalee. Debido a este miedo, a menudo aparecen términos para desacreditar a las feministas que exponen sus ideas de una forma poco apetecible para la sociedad, como es el caso del “hembrismo”.

Actualmente se utiliza con frecuencia el término ''hembrismo'' como una analogía al machismo, es decir, la superioridad/odio de la mujer frente al hombre. Nada más lejos de la realidad, EL “HEMBRISMO” NO EXISTE. Como Conchi tuvo que aclarar en una clase, el hembrismo no existe básicamente porque no hay un sistema que lo sustente .El machismo surge en una sociedad patriarcal y misógina que infravalora a la mujer en todos los aspectos, sean culturales, científicos, económicos...

Sólo podemos hablar de opresión real cuando un sistema apoya esta opresión. Para que comprendáis mejor lo que exponemos, vamos a añadir otro ejemplo: el “racismo inverso” no existe. No porque no haya personas racializadas que odien a otras personas blancas, sino porque este odio no ha causado una serie de actitudes, practicas sociales y creencias que justifiquen o promuevan el mantenimiento de conductas contra las personas blancas.
Esto sí lo han producido el racismo y el machismo.

Por ello podemos afirmar rotundamente que el hembrismo no es más que una invención de esta sociedad misógina que pretende ensuciar el nombre del feminismo.

¿Cuál será el próximo término que se utilice para desacreditarnos?

Conchi Tabares Fernández y Blanca García Macías,colaboradoras de Aequitas25 

27 de agosto de 2017

No tinc por

Claro que tengo miedo. Y no decirlo es simplemente intentar alejar el terror que nos inspira lo que  ha pasado en Barcelona hace apenas una semana. Tengo miedo porque ser víctima de un atentado da mucho miedo. Es absurdo, cruel, irracional. No tiene sentido, paraliza la mente y arden los sentimientos. 
Tengo miedo porque Barcelona está más cerca que París y que Manchester y que Ankara y que Beirut y que Garissa y que… Sí, es extremadamente egoísta; pero siempre nos han dolido más nuestros dolores y lloramos más a nuestros muertos. 
Y tengo miedo porque en Barcelona han atentado no solo contra España, ni siquiera contra Europa, sino contra todo lo que entendemos parte esencial de nuestra forma de vivir: pasear sin miedo ni diferencia; respirar el aire sin taparse; tocar y escuchar música; gritar, hablar, manifestarse, reír, bailar; darse la mano, besarse, tocarse …
Y también tengo miedo por lo malo que sale de aquí, a pesar de la valentía y la solidaridad mostradas por la mayoría. De que se desaten, como se están desatando, la xenofobia, el rechazo al refugiado, el insulto al extraño.
Pero lo que más miedo me da es mirar la cara de los asesinos y ver la cara de los que podrían ser mis alumnos, mis propios hijos, o los hijos de mis amigos, o el novio de mi hija (si la tuviera). Leo la carta de la trabajadora social que conocía muy de cerca a algunos de ellos y siento su dolor como si fuera mío. Cómo entender que un chaval normal, más que normal, se transforme en un monstruo. Da mucho miedo.
Pero los sentimientos como el miedo hay que aceptarlos… y superarlos. Necesitamos solidaridad, diálogo, hacer preguntas y exigir respuestas, buscar las causas hondas y no conformarnos. Necesitamos sorber las lágrimas, mirar a la persona de al lado y ver siempre a una persona, por encima de su sexo, de su religión, de su color. Necesitamos más que nunca luchar por la paz y la igualdad.
Y por supuesto tenemos un deber moral con las 16 víctimas mortales de este atentado, víctimas de tres continentes y de 10 nacionalidades. Y con las decenas de heridos de más de 30 países. Y con las 10328 víctimas del yihadismo en 2017 en el mundo.

Por todo esto es más necesario que nunca gritar:

NO TINC POR
NO TENGO MIEDO
I’M NOT AFRAID
NON HO PAURA
JE N’AI PAS PEUR
NÃO TENHO MEDO
ICH HABE KEINE ANGST
..............................

26 de julio de 2017

Entrevista a Irene Gean, piloto comercial






Manuel Macías, colaborador puntual del grupo Aequitas25, ha trabajado mucho y bien  para ofrecernos este trabajo. Sueña con ser piloto y ha conseguido entrevistar a Irene Gein, una mujer que lo tenía muy claro y que ha conseguido ser piloto, una profesión que hasta hace no mucho era fundamentalmente masculina y en la que progresivamente las mujeres están entrando con fuerza, pasión y mucha profesionalidad. 
Gracias a Manuel Macías por este trabajo ;y sobre todo a Irene Gean, por su generosidad al compartir con nosotras y nosotros sus experiencias, opiniones y buen hacer .

25 de junio de 2017

Eugenia

¿Qué eres tú, Eugenia, si te quitas el traje de madre, hija, abuela, profesora  perfecta? ¿Cuántos papeles más sabes desempeñar sin que se te altere el ánimo más de lo socialmente consentido? A veces sientes, como sentimos muchas, que somos la vida de los otros y que queda poco cuando nos quitamos esas obligaciones que nos cubren sin saber ni siquiera cómo hemos llegado a asumirlas. Pero yo sé de ti lo que veo y sobre todo lo que siento.
Sé que eres fuerte y que soportas mucho más de lo que muchas personas juntas podrían. Veo que eres hermosa porque la risa abierta que tienes es capaz de iluminar túneles . Sé que eres poderosa porque tu voz grave transmite más poderío que quien tiene cargos y medallas. Sé que eres sensible. No hace falta que digas. Sólo tienes que mirar. Sé también que eres sabia. Solo quien sabe hacer fácil lo más difícil es realmente sabio. Sé que eres humilde porque has querido aprender cuando mucha gente se vence.
Y siento que hemos estado mucho más cerca de lo que dicen las palabras. Que me ha merecido la pena un camino tan largo para llegar aquí y conocer y querer a gente como tú. Que nos hemos dicho mucho incluso cuando hemos dejado de decir. Y siento que me gusta mucho abrazarte y me va a costar dejar de hacerlo. Y siento también unos deseos enormes de haber sido, en un mundo imposible, tu alumna. Y en una nueva vida, quién sabe, compañeras médicas, tu segunda pasión, mi vocación tardía.
Hace poco me dijiste que te costaba irte. Más le va a costar a la gente del Juande. Hace falta gente de altura moral y de corazón tan grande como tú. Y llevamos un tiempo despidiendo a mujeres admirables que dejan demasiado hueco .

Así que… ¿quién eres? Lo tengo claro. Una mujer real. Una persona grande. Quién supiera o pudiera ser como tú.